Sobre mí

Hola. Soy María Cecilia López Iervasi.

Me gradué como Licenciada en Sociología en la Universidad de Buenos Aires. Mi orientación se enfocó en consumo y estilos de vida y en sociología del trabajo. Más tarde hice un posgrado en Marketing Estratégico y mil millones de cursos, cursillos, workshops, talleres y seminarios en Argentina, Italia y España.

Me criaron con la seguridad de que la formación profesional determina nuestras posibilidades. Y lejos de negar que en parte puede ser cierto, creo que el éxito y las oportunidades no tienen todo que ver con los títulos, sino con combinar lo que aprendimos con la vida misma. Es necesario entender nuestra cultura, reconocer el lugar del mundo en el que nos tocó nacer, aprender de la gente con la que nos cruzamos, soportar, romper, aceptarnos, trabajar y confiar.
Creo que el éxito tiene en todo que ver con lo que construimos dentro nuestro y con saber dónde estamos parados hoy.

Tuve la suerte de nacer y vivir en un hogar lleno de buenos ejemplos pero también de muchas contradicciones. Mi familia me enseñó todo hasta que el mundo tomó la posta y seguí aprendiendo día a día. Siempre supe que podía elegir. Esa es mi mayor suerte y hoy trabajo para gente que tiene ese lugar privilegiado y no está logrando ser feliz por algún motivo que posiblemente sea solucionable.

Trabajando en grandes empresas (como Techint o Irsa), en pequeños o nuevos negocios y hasta en mis propios emprendimientos, entendí que siempre es posible hacer algo con lo que ya tenemos, pero pocas veces nos es fácil reconocer cuáles son nuestras fortalezas y nuestras opciones reales. Ponemos el foco en lo que sabemos que debemos ser, pero nos distraemos de lo que deseamos, de la verdadera realidad que tenemos y de cuáles son nuestros obstáculos individuales.

Comencé a trabajar en forma independiente en 2012.
Me buscaban para encarar un proyecto, para mejorar un emprendimiento, para hacer una web, para redes sociales, para asesoramiento en comunicación o marketing, etc. En la mayoría de los casos yo encontraba temas previos, ajenos al negocio en cuestión, que sentía que estaban interfiriendo con el avance del negocio. Siempre había un bloqueo para la creatividad, una idea de imposibilidad, un formato autoimpuesto para imitar. Y aunque a veces es bueno tener modelos, no es así cuando éstos limitan nuestro potencial.
Así fue que me despedí gradualmente de la consultoría en marketing digital para viajar a la isla de la consultoría ontológica. Porque una persona es más que su trabajo, es más que su familia, es más que su vida social, su realidad material, o sus actividades. Una persona es todo eso y aún más. Y cuando las cosas se bloquean es bueno tener a alguien que nos sume ideas, que reúna lo que contamos en una explicación coherente y que vislumbre soluciones, salidas y posibilidades. Por eso, desde hace años, intento convertirme en ese alguien para cada cliente que llega a Social Imagination. Los resultados son muchos y muy buenos. La satisfacción de vivirlo es inexplicable.